por Claudine | 15 Oct, 2017 | Salud
El bizcocho de chocolate suelen triunfar entre niños y mayores. Puede ser un rico postre acompañado de helado, o una súper merienda o tarta de cumpleaños. Esta receta a mí me ha salvado en muchas situaciones, porque además es apta para celiacos y sin lácteos. Pero lo mejor es la fácil elaboración. No hace falta ser un maestro pastelero, ni contar con muchos ingredientes, ni planificarlo con mucho tiempo. ¿Preparad@?
Receta de bizcocho de chocolate:
Ingredientes: 120 g de harina de arroz, 150 g de azúcar (abedul o panela), 40 g de cacao en polvo, 2 c de bicarbonato, 2 huevos, 40 ml de aceite de oliva, 120 g de bebida vegetal (almendras, avena, arroz…), 100 ml de agua, y 5/6 C de nueces en trocitos.
Se mezclan todos los ingredientes echando lo último las nueces, se vierte en un molde cubierto con papel de horno, y se hornea 25/30 minutos a 180ºC. Si te apetece un extra de chocolate, una vez que se enfríe el bizcocho puedes ponerle por encima una salsa. Se hace mezclando 2 C de cacao, 2 C de aceite de coco y 1 C de endulzante líquido (sirope de arce o de agave). Y si lo acompañas con helado, mmm, insuperable. ¡Que aproveche! 😉
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¡Feliz y dulce semana!
por Claudine | 5 Oct, 2017 | Salud
Te guste o no el brócoli, le pasa como a la mayoría de las verduras, que con un poco de imaginación e interés puedes hacer recetas variadas y sabrosas que evitarán que te parezca aburrida la dieta vegetariana.
El brócoli destaca por ser rico en vitamina A en forma de betacarotenos, vitamina C, fósforo, ácido fólico (B9), potasio y hierro (previene la anemia). Actúa en la prevención de enfermedades como el cáncer de colon. Se le ha llegado a dar la propiedad principal de «hortaliza anticancerígena«. Y es antioxidante.

Receta de pastel de brócoli:
Ingredientes: 400 g de brócoli, 200 g de zanahoria rallada, 150 g de queso rallado (yo puse almendras molidas), 4 huevos, 100 g de pan molido (yo puse sin gluten), aceite de oliva, sal y pimienta.
Se lava y trocea el brócoli y se ralla la zanahoria. Se cocinan al vapor (siempre mejor que cocer, para no perder sus nutrientes). En un bol se mezclan los huevos, el queso y el pan molido, y se añaden el brócoli y la zanahoria. Se pone sal y pimienta. Se pasa la mezcla a un recipiente para horno engrasado, o bien se podrían hacer «hamburguesas» o tortas. Se hornea 20/25 minutos a 200º. Así de fácil. 
Para rematar el plato lo acompañé con tomate crudo aliñado y una porción de arroz integral.
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Gracias siempre 🙂
por Claudine | 19 Sep, 2017 | Salud
Con un poco de imaginación, las tostadas podrían convertirse en un manjar para tomar a cualquier hora del día. Más o menos elaboradas y dependiendo de los ingredientes pueden ser más que un tentempié. Y es que cuando quieres comer saludable y hacerte tus propias comidas, una se busca la vida y descubre recetas fantásticas.
Un gran descubrimiento desde hace meses fue incorporar a las tostadas diferentes grupos de alimentos a modo de ensalada. Con la experiencia vas aprendiendo los sabores que mejor «casan», pero muchas veces lo ideal es que sea a gusto del consumidor. Frutas y vegetales con semillas y frutos secos son mezclas que funcionan muy bien y con alto valor nutricional. En este post te doy la receta de una de mis tostadas preferidas. Pero lo que me encantan son las legumbres, sobre todo garbanzos y alubias. Es otra forma de consumir legumbres y variar tus recetas. Hoy te traigo una receta que está buenísima y puede venirte bien para alguna ocasión. Empezamos:
Tostada de alubias y aguacate
Para el pan: 200 g de harina de arroz, 100 g de harina de garbanzos, 15 g de levadura fresca (equivale a 5,5 g de levadura en polvo), 1/3 de agua, 1/2 cucharita de azúcar, 1 cucharita de sal, orégano, aceite de oliva virgen y agua.
Se mezclan las harinas con la sal, el azúcar, la levadura y el orégano. El aceite, y se añade el agua. Se va amasando hasta formar una bola compacta que no se pegue en los dedos. Para eso lo mejor es ir añadiendo aceite y harina poco a poco. Se deja que fermente 30 minutos en un bol tapado con film. Después se pone la masa sobre un papel de horno enharinado y se extiende con un rodillo. Se corta en cuadrícula y se pincha con un tenedor (opcional). Se hornea 15 min a 200ºC.
Para la ensalada: Un bote de alubias, medio pimiento rojo, medio pimiento verde, media cebolla morada o dulce, 1 aguacate pequeño. Se mezclan las alubias con el resto de los ingredientes cortados en trocitos pequeños. Aliño: mezclar el zumo de 1 limón, 2 limas, 3 cucharadas de aceite, 4 rabanitos rallados, sal y pimienta. Se vierte todo sobre la ensalada y luego lo repartimos sobre los crackers de pan. 
Otra idea de ensalada: 1 bote de alubias, 2 remolachas cocidas cortadas en cuadraditos, 1 aguacate, 1 manzana. Vinagreta: Aceite, vinagre, sal y unas hojas de albahaca.

Como te he comentado antes, estos son solo dos ejemplos, pero tienes cientos de combinaciones buenísimas para hacerte tus tostadas preferidas. El pan de esta receta es sin gluten, así que los celíacos y sensibles al gluten estamos de suerte 😉
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¡Hasta pronto!
por Claudine | 13 Sep, 2017 | Salud
Cuando hace dos años empecé a sentirme mal, tardé más de un año en encontrar respuestas porque buscaba algo concreto que no existía, o que por sí solo no justificaba todo lo que me pasaba ni permitía poner nombre y apellidos a una enfermedad.
Somos seres multidimensionales donde todos nuestros aspectos están funcionando simultáneamente en interrelación. Cuando enfermamos, tendemos a buscar una causa única que tenga un efecto concreto, y tratamos la enfermedad de forma aislada, pero lo que nos pasa la mayoría de las veces es que en el cuerpo se produce un desequilibrio, y las manifestaciones que se dan debido a esa pérdida de equilibrio se producen a nivel emocional, psicológico, a nivel físico o con una mezcla. Lo ideal es hacer un abordaje de forma holística y tener en cuenta todos los factores. En muchas enfermedades autoinmunes, teniendo en cuenta la alimentación, factores psicológicos, y tratando de equilibrar el sistema nervioso autónomo, la enfermedad puede llegar a desaparecer.

Decía Hipócrates que toda enfermedad empieza en el intestino. No tengo ninguna duda. El intestino manda en el cuerpo, es nuestro segundo cerebro y en él habitan 100 millones de neuronas. Pero además, en nuestro cuerpo habitan millones de microorganismos que forman nuestra microbiota. Decían Carlo Maley y Athena Aktipis, dos investigadores de la Universidad de California, que «Las bacterias del intestino son manipuladoras. Hay una diversidad de intereses en el microbioma intestinal; algunos se alinean con nuestros objetivos alimenticios y otros no». Sin bacterias no hay vida, y de hecho ayudan e intervienen en muchas funciones biológicas, como protegernos de enfermedades, regular nuestro metabolismo, prevenir el ataque de bacterias patógenas, o modular nuestro sistema inmune y la respuesta inflamatoria.
Muchos hábitos de vida moderna, el estrés, la toxicidad, el exceso de medicación, o una mala alimentación mantenida en el tiempo, puede dañar nuestra mucosa intestinal, que está formada por una fina capa de células que permiten pasar nutrientes y agua y bloquean el paso de toxinas, produciendo el conocido intestino permeable o poroso. Esta porosidad facilita el cruce de patógenos y proteínas de los alimentos, contra el que el sistema inmune responde con inflamación, dando lugar a múltiples trastornos como la depresión, acné, síndrome de fatiga crónica, enfermedad coronaria, etc. En los casos más severos, el sistema inmune pierde la capacidad de distinguir entre células propias y ajenas, atacando sus propios tejidos. Por este motivo la permeabilidad intestinal se asocia con múltiples enfermedades autoinmunes como psoriasis, artritis reumatoide, asma, esclerosis múltiples y enfermedad de Crohn.

La leche materna es nuestro mejor probiótico cuando nacemos. Ayuda al bebé al desarrollo de una microbiota saludable y a tener un menor riesgo de enfermedades autoinmunes. Además es rica en oligosacáridos, compuestos esenciales para nuestra microbiota. Así que los primeros meses de vida condicionan la microbiota para el resto de la vida. Aun así, siempre estamos a tiempo de mejorar nuestra salud intestinal, y por tanto la global.
Expongo algunas recomendaciones importantes, que yo misma he tenido en cuenta y he comprobado que funcionan:

- Por un lado debemos evitar en nuestra dieta productos industrializados, refinados, algunos cereales como el trigo y otros que contengan gluten, azúcar, leche, grasas saturadas y grasas trans, exceso de carne y embutidos, y en general alimentos inflamatorios. Optar por los vegetales, legumbres, frutas y frutos, prebióticos y probióticos, cereales integrales, pescado( el rico en ácidos grasos esenciales) y aceite de oliva. Y micronutrientes en forma de suplementos dietéticos, siempre recomendados y bajo el asesoramiento de una persona especializada.

- Evitar el estreñimiento.
- Beber agua abundante. Aquí te recuerdo la importancia del agua y la alcalinidad.
- Mantener un buen equilibrio Ácido-Base.
- Consumir productos ecológicos libres de pesticidas

- Evitar tóxicos en el hogar. Aquí tienes un post con una receta de suavizante para tu ropa y otros consejos.

- Utilizar productos de cosmética
natural.
- Hacer ejercicio moderado y saludable para oxigenar el organismo.
- Evitar el estrés manteniendo hábitos saludables como dormir bien, disfrutar de la naturaleza y practicar la meditación. Yo llevo poco tiempo meditando y ya noto los beneficios. Lo hago
con una meditación guiada (hay muchas aplicaciones móviles) según me despierto por las mañanas. ¿Quién no tiene 10 minutos? Y te aseguro que son los mejores invertidos del día.
Espero que haya sido una información valiosa. Yo tuve que aprender todo esto por obligación, pero lo ideal es no esperar a enfermar y tratar de evitarlo. La mejor forma es
estar informado y no vivir en la ignorancia. Todo pasa factura. Si te cuidas lo notarás (y lo notarán ;), y si descuidas tu salud antes o después saltarán las alarmas. Tú eliges.
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¡Hasta pronto!