En 5 minutos me gustaría convencerte y animarte a que inicies un cambio hacia una alimentación saludable y compruebes los beneficios para tu salud y para muchos aspectos de tu vida.
¿Quieres saber cómo lo hice yo? Aquí te lo cuento:
Habrás escuchado muchas veces la sabia frase somos lo que comemos, o mejor dicho, lo que absorbemos. Esto es lo que quiero remarcar en el vídeo de hoy. Te interese o no, lo creas o no, más tarde o más temprano, una mala alimentación tendrá un impacto negativo en tu salud y en tu vida, y lo contrario también.
La manipulación de la industria alimentaria y el marketing, sumado a nuestra comodidad, falta de tiempo y demás, hacen que no seamos dueños de nuestra vida y que sean otros los que elijan por nosotros aquello que comemos y que va ligado a nuestra salud. No nos parece prioritario y cada vez enfermamos antes y más rápido. Reflexiona sobre esto y no dejes pasar un día más sin ser la mejor versión de ti mism@ gracias a elegir conscientemente tu comida, que como decía Hipócrates, es tu medicina.
Soy muy fan de los crepes y de las tortitas, son muy versátiles y te solucionan desayunos, comidas, meriendas y cenas. Eso sí, sin trigo. Suelo usar harina de arroz, que funciona muy bien en general para la repostería. También la harina de avena, de espelta cuando hago tortitas, o de maíz cuando hago tortillas mexicanas.
Dependiendo si les pones sal o un endulzante, tienes diferentes versiones para recetas variadas. Los crepes particularmente son los que más me gustan. Te cuento rápidamente ingredientes y elaboración, que está chupado y es rapidísimo:
Crepes: Mezcla y bate 1 taza de bebida vegetal (almendras, avena, arroz…) y dos huevos. Añade una taza de harina y una pizca de sal. O endulzante al gusto. Y vuelve a batir. Lo ideal es que la mezcla repose una media hora, pero podrías usarla así.
Y hoy quiero darte una sencilla receta para rellenar tus crepes, que te encantará. Ahí va:
Relleno: Una pechuga de pollo, 1/2 puerro, maíz, harina y bebida vegetal. Sal y nuez moscada.
Se sofríe el puerro muy picado, cuando esté blandito se añade el pollo troceado (para darle sabor yo le tuve un rato macerando con ajo, perejil, orégano y limón. Tradición y costumbre de mi mami), y cuando esté dorado el pollo se añade el maíz. Después se añade una cuacharada de harina, se remueve, y se va echando un chorrito de bebida vegetal poco a poco, mezclando hasta que veamos que queda más ligado todo. Se añade sal y nuez moscada y se retira del fuego. Añade una porción en cada crepe y a disfrutar 😉
Cuando decides hacer un cambio hacia una alimentación saludable, casi siempre encuentras opciones de comidas y cenas, pero no es tan fácil en el caso de los desayunos. ¿Por qué? Primero yo creo que en general nos cuesta salir de esa idea de desayuno rápido, café, bollería y poco más. No le damos importancia y, por ello, tampoco queremos «perder» el tiempo o restar horas de sueño para prepararnos un desayuno en condiciones. Yo también pasé por ahí, y por eso hoy quiero ayudarte, primero a convencerte de que no es ni tan difícil, ni tan costoso, y segundo, a proponerte algunas opciones para que pruebes y te lances a este necesario y gran cambio.
Para que ni la falta de tiempo, ni las orientaciones hacia dietas más o menos veganas, sean una excusa, aquí lanzo propuestas para todos los públicos. Elige las que más te gusten. O si encuentras otras objeciones que no haya podido resolver, estoy abierta a sugerencias, preguntas y lo que se te ocurra ok. ¡Vamos allá!
Incluye siempre fruta y vegetales en tu desayuno o almuerzo de media mañana. Puedes cortarte frutas y mezclarlas con semillas y cereales tipo avena, trigo sarraceno, también semillas, bayas de goji, pasas, futos secos, etc. Y añadir una bebida vegetal (si es casera mucho mejor), como en este post que dediqué a este tipo de bebidas como alternativas a la leche.
Yo me hago cada día zumos verdes llenos de diferentes frutas y verduras de temporada. Lo ideal es hacerlo en el momento para conservar todas sus propiedades, pero si no quieres sacrificar ni 10 minutos de sueño, déjalo preparado la noche anterior, o al menos las frutas y verduras ya cortadas.
Yo casi siempre lo tomo para el almuerzo y le añado frutos secos, semillas de chía y de lino para tener mayor aporte de vitaminas. También puedes llevártelo en un termo para tomarlo fuera de casa y no caer en la tentación del café o el zumo envasado, que suelen ser concentrados de agua y azúcar con aditivos de todo tipo.
Si lo tomas para desayunar en casa, puedes completarlo con huevos en diferentes versiones: a la plancha, revuelto o en tortilla. Incluso, mezclarlos con unas patatas pasadas por la sartén, que puedes tener preparadas si quieres el día anterior.
Eso sí, si incluyes patatas, que no sea todos los días, ya que es un hidrato de carbono con un índice glucémico alto (cocidas tienen un IG de 70 y llega hasta 95 si son fritas), aunque siempre es mejor opción que cualquier carbohidrato refinado.
. Como opción salada también está el tomate aliñado con atún, o en una tostada de pan (sin trigo por favoooooor) con aceite de oliva virgen. Yo no tomo ni recomiendo tomar trigo, pero no soy celíaca y puedo tomar espelta o trigo sarraceno por ejemplo. También puedes hacerte tortitas o crepes.
. Si eres amante de las tostadas, del blog de Silvia Romero /https://equilibratnutricio.wordpress.com/2017/02/15/tostadas-saludables-alternativas, me hice fan sobre todo de una que lleva aguacate, anacardos, pistachos, sésamo y lino molidos y AOVE. Está tremenda, pero el resto de opciones son de 10 también. Como buena dietista- nutricionista, incluye frutos secos, semillas y vegetales para desayunos y meriendas saludables. No digas que los frutos secos engordan y luego te tomes un bollo.
. Puedes hacer y dejar congeladas diferentes cremas para untar o acompañar, como hummus (receta popular del medio Oriente) que es muy nutritiva y una opción muy saludable de comer garbanzos. O tahini (pasta de sésamo) súper fácil de hacer.
. Mejor que café es el té, pero ahí tengo que reconocer que suspendo… me chifla el café y me permito tomármelo cada mañana. Eso sí, sin azúcar, y si tomo algo de bollería, siempre casera y saludable. O aprovecho la pulpa sobrante de hacer mis bebidas vegetales, como te conté en este post, o uso harina de arroz, de avena, de trigo sarraceno, maiz, espelta, garbanzos, etc., azúcar de abedul (con un IG de 7), cacao puro, es decir, nada refinado ni industrial. Al menos son caprichos mucho más permisibles.
Cuando te preocupas por hacerte un desayuno saludable, completo y variado, no solo te beneficias de las propiedades y vitaminas que absorbes, sino que además, en contra de lo que crees, la sensación de saciedad es mucho mayor que si consumes productos mucho más calóricos, refinados y llenos de azúcar y grasas. Tendrás una mejor digestión, llegarás a la comida sin ansiedad, tendrás mayor energía tanto física como mental y no engordarás.
Yo nunca hablo de gastar sino de invertir, tanto tiempo como dinero, en lo más preciado que tenemos, que es la salud. ¿Te he convencido para que inviertas?
Llevo alrededor de 8 meses inmersa en un tipo de alimentación y hábitos saludables, y cada día más convencida de que es lo mejor que puedo hacer por mi salud. El camino no ha sido fácil y los cambios han sido y siguen siendo muchos. Entre ellos, adaptar mi cocina y mi compra a mi nueva vida. Algunos trucos y consejos te los contaba en esta publicación (el vídeo lo tienes también en youtube). O en esta otra publicación (o vídeo de youtube) donde te ayudo a ordenar tu nevera. Pero toda esta revolución de cambio de vida, por un lado es mucho más fácil si quienes conviven contigo te acompañan, y por otro lado, por una cuestión de principios y de amor, lo que a uno mismo le satisface, ayuda y beneficia, eso lo quieres para los tuyos. Así que, esta «nueva vida» lo ideal es hacerla extensible a todos los que te rodean. Tú les ayudas y ellos también te ayudan a tí.
Una parte especialmente difícil es la alimentación de los más pequeños. Conseguir que no abusen del azúcar que es tan adictivo, que tomen vegetales y frutas, evitar los fritos y empanados que tanto les atrae, la bollería y los productos industriales…¡uf!. Da la sensación de que nadas contracorriente y a veces parece misión imposible, sobre todo por todos los anuncios con los que nos bombardean dirigidos a los niños, en los que desde luego no se ven tomates, zanahorias o manzanas. Y también porque, al igual que nos pasa a los mayores, lo cómodo, rápido y fácil nos hace caer en la trampa y compite contra aquello que nos tenemos que currar. En fin, que lo que creo es que se trata de una cuestión de prioridad y de que la salud esté por encima de todo.
Esta semana tocaba fiesta de cumpleaños de mi peque. Me gusta prepararle una fiesta en casa, personalizada y con todo lo que sé que la divierte para su gran día. Pero este año se me planteó una pequeña «complicación»: la merienda. Tenía claro que quería huir de los snaks, galletas y bollería industrial, bebidas azucaradas, tartas y pasteles llenos de azúcar y aditivos, y tenía claro que quería hacerlo todo yo casero. El siguiente objetivo era conseguir que les gustara a niños de 5/6 años y que no me lo tiraran a la cara. ¡Lo conseguí! Algunos niños, incluso mayores sorprendidos, me preguntaban qué era esto y aquello o qué ingredientes llevaba, pero en general la aceptación fue buena. Así que hoy te lo quiero contar por si algún día te animas, te decides y descubres que puede merecerte la pena para tu próxima celebración.
Empiezo por lo más habitual y que, haciendo una excepción al veganismo extremo es siempre bienvenida en cualquier fiesta: tortilla de patatas. Para que sea lo más saludable posible, si puede ser, lo ideal es usar huevos ecológicos, patatas de buena calidad, aceite de oliva virgen (el justo y necesario) y poca sal.
Los snaks industrializados están llenos de sal, grasas, conservantes, etc. nada saludables. Una buena idea es comprar maiz y hacer palomitas. Y si optas por comprar algo más, yo elegiría unos «totopos» (nachos) de maiz sin añadidos de ningún tipo. Tengo que confesar que compré patatas fritas de bolsa, sin gluten y de buena calidad, pero sabiendo que no era lo ideal.
Pan casero o tortitas con harinas sin trigo. Para esta ocasión hice unos panecillos cuya receta vi en el blog de Lucía Gómez. Te recomiendo tanto los panecillos como el blog 😉 http://cocinandoelcambio.com/blog/recetas/panecillos-sin-gluten-estilo-pita/. Se hacen con harina de trigo sarraceno y me gustó mucho el resultado. Ah y a los niños también 🙂
Para acompañar las tortitas o panes se me ocurrió hacer nocilla casera. Es perfecta y con niños aciertas seguro. La receta la descubrí hace tiempo en un blog que también me gusta mucho: http://www.conasi.eu/blog/recetas/nocilla-casera/
Causaron sensación unos bombones que hice en forma de corazón. La receta es la misma que hice para el postre crudivegano de mi anterior publicación: Aquí la tienes. Para unos 40 bombones más o menos, se mezclan 60 g de cacao crudo en polvo, 118 ml de aceite de coco, y 115 g de endulzante líquido. Se vierte en los moldes y a la nevera. Así de fácil.
Me atreví a probar a hacer gominolas caseras. También del blog www.cocinandoelcambio.com . Gracias Lucía, me encantan tus ideas. Aquí tienes la receta. Tengo que decir que les faltó endulzante y eso los niños no lo perdonan, pero para la próxima lo tendré en cuenta. Por cierto, yo uso azúcar de abedul, que es el que tiene el índice glucémico más bajo.
¡Y qué es un cumpleaños sin tarta! Bueno, pues aquí opté por hacer la preferida de mi niña, que es tan simple y rápida como su propio nombre indica: Bizcocho exprés de chocolate. Para que fuera más pintona y con aspecto de tarta yo le puse cobertura de chocolate por encima (con la misma mezcla del choco de los bombones que hice), y también varias chocolatinas con frambuesas, que le daban un toque perfecto. La foto no le hace justicia para lo riquísima que está. Te cuento ingredientes y cantidades para una tarta no muy grande (como las que ves en la foto): 120 g de harina (yo usé de arroz), 160 g de azúcar, 40 g de cacao en polvo, 12 g de levadura, 2 huevos, 40 ml de aceite de oliva, 100 ml de agua, 120 g de leche (yo usé bebida de almendras). Tan sencillo como mezclar todo, verterlo en un molde engrasado, y hornearlo a 180º unos 25 minutos.
Por si fuera poco, el cumpleaños se remató con fiesta de pijamas. ¿Y qué se nos ocurrió? pues hacer pizzas con ayuda de las propias niñas invitadas. Otra buena costumbre para que aprendan y valoren la buena cocina. La masa queda muy rica con harina de espelta. Y para que quede jugosa, no debe faltar una capa de tomate (por supuesto casero), y jamón, queso o los ingredientes que más gusten, que sean de buena calidad.
Mentiría si te dijera que todo este tinglado no requiere esfuerzo y dedicación, pero ¿no crees que merece la pena y que da satisfacción? Está claro que primero tienes que concienciarte, haber hecho los cambios necesarios en tu rutina diaria de alimentación y mentalizarte de que no se trata de una dieta temporal, sino de una forma saludable de alimentarse para siempre tanto para tí como para tu familia, y que llevarás a cabo en todo lo que hagas y allá donde vayas. Podría haberme relajado en esta ocasión, tratándose de una fiesta infantil de cumpleaños, pero iría en contra de mis principios y valores, y me sentiría fatal si no aplico para mi hija lo mismo que para mí, que es LO MEJOR. No hay excusas, y menos cuando se trata de salud.
Espero que te haya servido de inspiración, concienciación, o al menos que no haya caído en «saco roto» todo lo que te cuento. Seguiré sin descanso en mi empeño de cambiar las cosas, porque los grandes logros empiezan por los pequeños gestos de cada uno. ¿Te unes al cambio?