Llevo una racha larga en la que los problemas de salud no me dan tregua. Parece que el cuerpo ha decidido no responder ni hacerme caso. Y no será por no hacer todo lo que está de mi mano… pero nada, está claro que tengo que tener más paciencia y confiar. Hay circunstancias que no puedo cambiar, pero lo que sí puedo hacer es colaborar con mi actitud y no dejarme vencer. Y esto es lo que quiero compartir hoy contigo por si te sirve para tus días grises.
- Desde que descubrí el mindfulness (conjunto de prácticas que permiten entrenar a la mente para permanecer serenos, conectados al aquí y ahora), empecé a darme cuenta del estrés al que estaba sometida, y de los beneficios de parar.
Todos los días medito, independientemente de dónde esté y la hora que sea. Lo hago nada más despertarme, casi siempre solo 10 ó 15 minutos con una locución guiada. El día que no lo hago al levantarme busco otro momento, aunque sean 5 minutos. Incluso a veces, simplemente con hacer unas cuantas respiraciones profundas me siento liberada. Y más allá de meditar, intento llevar un estilo de vida e incorporar el mindfulness en diferentes rutinas de mi día a día. Existen vídeos, libros, charlas, etc. que te enseñan y guían para poder practicarlo. Como a muchas personas que no lo conocen, a mí también me parecía una pérdida de tiempo, pero me alegro de haber descubierto lo contrario.
- Una de las cosas que nos reprimimos de hacer muchas veces es llorar.No se trata de romper a llorar a la mínima por todo, ni que se convierta en tu refugio y te regodees en la pena.
Pero llorar para desahogarse es sano, alivia, y a lo mejor solo eso te ayuda a descargar tensión acumulada, aunque no arregle el problema. Yo lo practico sin resistirme y funciona 😉 - Una llamada o mensaje, tanto si te la hacen como si la haces tú. A veces no somos conscientes del bien que puede hacernos.
Desconectarte del todo o apagar el móvil puede servir en algún momento que queramos descansar, pero hacerlo de forma radical para huir, para encerrarnos en nuestras angustias y desaparecer, suele agravar más todo. - Ponerte música en algunos momentos, o escuchar la radio en otros, te conecta con el mundo, te acompaña y en determinadas ocasiones te recuerda que estás VIVO.
- También ver algún documental o conferencia de temas que te interesen es perfecto para entretenerte, aprender, incluso para sentirte realizad@, porque el conocimiento te da sabiduría y ésta a su vez te da seguridad. Yo lo hago siempre mientras cocino, que por cierto, se ha convertido en mi mayor afición y mi mejor terapia.
- Cocinar es claramente desestresante. A través del arte de cocinar se pueden resolver y afrontar los problemas mientras se está pendiente de qué ingrediente utilizar o qué tipo de comida queremos hacer. Además te motiva a conseguir una meta con un fin último muy satisfactorio.
Para mí era algo inimaginable, y puedo asegurarte que nunca es tarde y que, ya sea por afición o por necesidad, siempre es positivo. Un día como hoy, llena de dolores y con el ánimo por los suelos, cocinar ha sido mi salvación. A veces me pasa que me pongo a hacer recetas y ya no sé parar. Cuando me doy cuenta de todo lo que he hecho me parece imposible, y lo mejor es que la mayoría del tiempo invertido me ha servido para evadirme del dolor, o al menos no estar solo enfocada en él.
Aprovecho a contarte mis recetas de hoy, las que me han salvado la vida, je, je. Como las tengo en anteriores publicaciones de mi blog o redes sociales, pincha si quieres en el link de cada una para aprender a hacerlas:
- Bebida vegetal de almendras
- Pan de trigo sarraceno (Receta del blog megustaestarbien.com)
- Pan de plátano
- Judías verdes con patata y zanahoria ( Receta de El Comidista)
- Crema de chocolate para untar (Receta de gastronomiaycia.republica.com)
También hice una salsa barbacoa, que no pongo aquí puesto que hago diferentes recetas de aquí y de allá, y es un poco inventada. El resto de alimentos que hoy formaron parte de mis menús del día no tienen casi elaboración: huevos, ensalada, tomate, frutas… así que no me enrollo más.
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¡Feliz vida!